Cada vez estoy más convencido de que practicar un poco de escapismo, al menos una vez por semana, es indispensable para mantener la relativa estabilidad emocional y mental que uno puede llegar a tener. Y no me refiero a intentar ser el nuevo Houdini.

El estrés y la ansiedad son moneda corriente en la vida de todos, por eso es vital desenchufarse, poner el teléfono en silencio y dedicarle al menos un par de horas a la nada misma. Y no hay mejor manera de hacer eso que con los reality shows.

Ya escribí largo y tendido sobre la telerrealidad en las múltiples iteraciones de esta web, así que no me voy a explayar mucho. Simplemente voy a recordar lo útil que es consumir horas y horas de las Kardashian para olvidarnos, aunque sea un rato, de lo que nos está comiendo la cabeza.
Resulta un tanto obvio – siempre va a ser mejor preocuparnos por el dilema de una multimillonaria al no saber qué mansión nueva comprar que esa entrega que está a la vuelta de la esquina o ese estudio que hay que hacerse porque la última visita al doctor no salió como esperábamos.

Y sin más preámbulos, les presento el programa que ocupo todo mi fin de semana.

Elenco de So Cosmo

Elenco

So Cosmo es un reality que se estrenó en febrero de este año en E! Entertainment y sigue la vida de la redacción de la revista Cosmopolitan, a la cual describen como la de mayor circulación en el mundo.

Con la figura de Joanna Coles (JC, famosa por caminar en una cinta mientras usa la computadora) como centro de la narración, el programa intenta vendernos un espacio de trabajo glamoroso, lleno de diversión, rivalidades, romances de oficina prefabricados, giros argumentales, shock y drama.

Joanna Coles

Joanna Coles

JC, en un papel a lo Anna Wintour con corazón, es la mentora/confidente de su “equipo estrella”, con interacciones y diálogos tan falsos que termina pareciéndose a una Tilda Swinton con el carisma de una piedra mojada.

Las comparaciones son odiosas y sé que deberían ser perfiles diferentes, pero me es inevitable pensar en Anna si constantemente se está hablando del glamour cuando se refieren a Cosmopolitan. Que sea la cuna del estilo y el buen gusto es algo que definitivamente no me lo creo, especialmente después de haber consumido todo reality existente sobre revistas de moda y más cuando te quieren vender productos de Maybelline cada dos escenas.

Otra cosa ridícula es la política de “puertas abiertas” de la redacción, según la cual las “estrellas” pueden entrar en cualquier momento para visitar a los ¿periodistas? y armar una “red de conexiones y amistades”. En los ocho capítulos que dura el reality, las dos celebridades más conocidas que entraron a esas oficinas fueron Ciara y JoJo[1]https://www.youtube.com/watch?v=ggWyUEuGcWY.

Con So Cosmo debería pasar lo que suele suceder con los programas de este género – es malo, por lo que debería ser bueno – pero se queda a mitad de camino. A veces la edición de los productores resulta tan evidente, que los desenlaces resultan obvios.

¡Hasta las enemistades nacen y mueren en un mismo episodio!

Tampoco encontré frases memorables o peleas icónicas que van a quedar en mi memoria, aunque sí rescato a un par de personas en la redacción que me resultaron carismáticas y que tuve que stalkear en todas las redes sociales que encontré. Igualmente, recuerden que se los dice una persona que le escribe todos los años a una médium vidente para que lo salude por su cumpleaños[2]Me refiero a Kim Russo, estrella de Celebrity Ghost Stories y The Haunting of…. Sugiero que, de no conocerla, se retiren del mundo. y que sigue en Facebook a una mujer que tenía un reality sobre un salón de manicura.

Si alguna vez fantasearon con ser parte de una revista, o les gustan los productos de belleza que se venden en farmacias, So Cosmo puede ser una buena manera de olvidarse un rato de la vorágine de la vida que tenemos los no tan privilegiados.

Sirve también para calmar un poco las ansias de volver a ver algo con esa icónica mujer de corte carré y vaso de Starbucks en mano, aunque sea con una versión de segunda categoría.

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1. https://www.youtube.com/watch?v=ggWyUEuGcWY
2. Me refiero a Kim Russo, estrella de Celebrity Ghost Stories y The Haunting of…. Sugiero que, de no conocerla, se retiren del mundo.

La forma en que las vivencias LGBT/queer se representan en los medios audiovisuales tiene grandes efectos en las personas que están creciendo y que buscan por todos lados algo que se asemeje a lo que están sintiendo y viviendo. Relatos, retratos, voces disidentes, formas de saber que hay más personas como uno y que, de alguna manera u otra, se puede vivir la vida siendo lo más fiel posible a uno mismo.

La representación es crucial.

Actualmente, las redes sociales han facilitado muchísimo ese tipo de búsquedas. Para poner un ejemplo, sólo hace falta abrir Facebook y buscar grupos de personas LGBT o hacerse una cuenta en Tumblr para tener acceso a grandes cantidades de material o interactuar con personas en torno a “fandoms” relativamente inclusivos.
Durante mi infancia y mi preadolescencia, este anhelo se resolvía con escenas en programas de televisión como Buffy The Vampire Slayer o Will and Grace (mi primera experiencia con programas como Queer as Folk llegaría después), hablando con extraños en foros de internet o vía comentarios de blog, y googleando cosas como “música gay”.

Una conjunción perfecta entre esas tres variables llegó con Tegan and Sara. Después de escuchar una de sus canciones en Grey’s Anatomy, de investigar quiénes eran y de recibir recomendaciones de parte de algunas de mis amigas en líneas, encontré algo que me interpelaba de una manera más directa (pese a no ser una mujer lesbiana canadiense) que mucha de la música, tanto mainstream como alternativa, que venía escuchando.

Las descubrí en un momento justo. Fueron parte de una concentración de estímulos culturales que me hicieron saber que había algo más ahí para mí, que quizás realmente existía una suerte de “nosotros”. Pude sentir todo lo que transmitían en sus canciones de una manera en que nunca había podido hacerlo con artistas cishetero.

Después llegarían a mi vida Almodóvar, John Waters, Divine, la scene de los balls de Paris is Burning, el feminismo negro y trans, y todo lo que funcionó como catalizador de una manera más compleja que ellas, que me puso cara a cara, una y otra y otra vez, con mis prejuicios y los valores cisheteronormativos que me/nos fueron impuestos desde el día uno y de la propia comunidad de la que forman parte las hermanas Quin.
Pero sería un desagradecido si no reconociera que fueron unas de las primeras con las que sentí una suerte de complicidad.

Ayer, después de esperar por más de 10 años, tuve la oportunidad de finalmente verlas en vivo.
La espera en la fila fuera de Niceto Club se hizo más larga de lo esperado y entramos bastante ansiosos. Después de la compra de merchandising, de encontrarme con gente a la que no veía en mucho tiempo y de unos tragos más que necesarios con la banda Potras de fondo, empezó el que sería uno de los recitales que más disfruté en mi vida.

El setlist no me sorprendió – fue exactamente igual al que vienen haciendo a lo largo del tour, centrado en Heartthrob y Love You To Death, con algunos temas de sus trabajos anteriores.

So Jealous y The Con fueron una gran parte de la banda sonora de mi adolescencia. Si pienso en mis años de secundaria, puedo recordar con lujo de detalles las noches llorando debajo de las sábanas escuchando algunas de sus canciones. Por eso, y por muchas cosas más (anécdotas con amigos, escenas en programas de televisión, viajes a la facultad), no pude evitar que se me cayeran unas lágrimas cuando cantaron un poco de “Where Does The Good Go”, quizás su mejor canción, a capella.

Pero el verdadero llanto llegó cuando empezaron a sonar los primeros acordes de guitarra de “The Con”. Los diez años de espera y todos los recuerdos de esas noches en vela me golpearon de lleno el pecho y la emoción no me dejaba respirar. Ya no sabía si cantar, secarme las lágrimas o si simplemente tenía que concentrarme en respirar para no desmayarme.

Las hermanas Quin son un encanto. Tegan, una verdadera showwoman. Sara, tímida y encantadora. Pese al gran peso que le dieron al material de los últimos años y a una elección que no considero muy afortunada de las canciones de Sainthood, fue un show inolvidable.

Ayer no sólo vi a Tegan y Sara en vivo, saldando una deuda de una década – vi los mejores y peores momentos de mi historia reciente acompañados por su música. Y, mirando hacia atrás, estoy más que agradecido por lo vivido.

Tenés que apurarte. Ella terminó la carrera a los 22 y ahora está haciendo una maestría en el exterior.

¿Cuántas materias te faltan? Es un montón, M. Ponete las pilas.

¿Viste que escribió un artículo para esas jornadas? Comparte un blog súper interesante. 

Ese que está ahí ya entró al CONICET. Pensé que ya estaba recibido. 

Hace calor. Los ventiladores no funcionan y en el aula hay alrededor de 100 personas, irradiantes. Saliste corriendo, dejaste unas cinco o seis o siete cosas pendientes, sintiéndote culpable. El teléfono no para de vibrar, mensajes nuevos, correos nuevos.

¿Cuántas personas tenemos en esa base? Lo pide S.

¿Venís a la reunión de mañana 8:30? Es re importante.

Nos pidieron que los jdg hagan el seguimiento de este proyecto, y vos sos el mejor.

¿Sabés dónde está el chofer? La secretaria no me contesta.

No sé agendar cosas en el Calendar, ¿me ayudás? Soy tonta.

El profesor tiene un tono monótono, soporífero. Parece que desde que entró hace más calor. Explica que es una materia introductoria, que se ven cosas básicas, que dura las cuatro horas reloj, que hace veinte años que no se enferma ni falta. El sudor te corre por la espalda, por el pecho, cae de tu frente. No sabés si tenés hambre, sed, sueño o todo al mismo tiempo. Pensás en todo lo que tenés para hacer – los textos para leer, los análisis que terminar, las matrices, los diseños, los informes, los textos para leer, los bondis que tomar, los remises si se hace muy tarde y querés llegar entero. Revisás la billetera y recordás que no pasaste por el cajero. Veinte minutos menos de sueño asegurados.


Llegás tarde. El trabajo te retuvo más tiempo del esperado, sí, pero la realidad es que no tenías ganas de salir corriendo. Estás cansado de correr todo el tiempo. Hace más calor, cada vez más calor. Sentís asco de todo – del subte, de la calle, del aula, de la gente, de tu ropa que parece tener una mezcla de olor a perfume y galletita de agua.

Tu amiga está enojada, y con razón. El profesor acaba de decir que no da autoras porque se incorporaron tarde a la academia. Pretende dar una materia enfocada en la cultura y la semiótica sin autoras. Sin Irigaray, De Lauretis, Kristeva o Butler, las primeras que se te vienen a la mente entre tantísimas otras. Se le ocurre decir, sin ningún tipo de impunidad, que el que quiere leer autoras puede hacer estudios de género. Como si ya no hubieses hecho todas las materias, como si no creyeras que es indispensable para el año en que vivimos incorporar teóricas feministas en todas las materias.

Con cada minuto le tomás más odio, las ganas de irte crecen. El teléfono sigue sonando, como siempre. Te hacer acordar a aquella vez que vinieron a tu oficina a buscarte, corriendo, porque se había caído el techo en una parte del piso, como si a todas las funciones que ya desempeñás se pudieran sumar las de arquitecto y maestro mayor de obras. Sólo faltaría agregar reparación de calzado.

No, no, no. No te podés quejar. Sos joven y estás alto. Ganás bien, aunque metas entre 10 y 11 horas por día. ¡Y todavía no te recibiste! Sos el único estudiante en esas reuniones donde la gente saca los genitales para ver quién los tiene más largos. Y en tu mochila tenés tarjetas personales, como si alguien te las fuera a pedir en algún momento. Sabés que no merecés ese puesto, aunque hayas trabajado tanto.

Más ganas de salir corriendo. Pero hay que aguantar, hay que terminar, ya empezaste. Preferirías estar con alguno de esos tipos que te propusieron ir a hacer algo por ahí. O durmiendo. Irse y dormir es siempre la mejor opción, sobre todo cuando la hora no pasa.


Otra tarde de calor, no se puede respirar. Otro texto que no te suma nada, que no agrega nada a los que ya has aprehendido.

Ese profesor que odiás, que habla sin parar las cuatro horas y que toma lista al final de la clase, empieza a decir estupideces sobre el racismo. Te parece escuchar que dice que si no hay matanza, no es racismo. No, no te parece escucharlo, lo dice. Lo repite ante la mirada perpleja de estudiantes. Sabés que no es verdad lo que está diciendo, tenés las herramientas, los marcos teóricos para discutirle, pero preferís callarte. No tenés ganas de estar ahí, ahora menos que nunca.

¿Quién ama a los chilenos? Nadie.

Te quedás helado.

¿Perdona?

La gente lo mira y él sigue, quizás creyendo que está siendo pedagógico con su ejemplo. Es realmente un imbécil, porque insta a que el que ama a algún chileno se anime y se pare frente a la clase. La sangre te arde y no sabés qué decir. No podés creer que esto sea cierto, que estés perdiendo tu tiempo para trabajar o descansar en cosas así.

Tu amiga le dice que es chilena y él dice que sólo los chilenos aman a los chilenos. Sabés que quiere hacerse el radical y ejemplificar una teoría basicona sobre la identidad con esto, pero no podés evitar sentir que es un imbécil. Tu amiga llora y vos te odiás por no haberte parado.

Siento que si me voy, gana y que si me quedo, gana también, porque estoy sufriendo.

Ya no tenés ganas, definitivamente no vale la pena.

Te sentís culpable.
Es una materia más, no adelantás nada. Es una materia adentro, quizás llegues a recibirte el primer cuatrimestre del año que viene.
Me tengo que poner a mí primero, nada ni nadie merece que me tenga que exponer a sentirme así. Nunca vas a terminar la carrera si sólo hacés las cosas que te gustan. Al final es verdad, una persona así no merece el lugar que ocupás. Ya sabés lo que va a decir tu jefa, la que te defiende cuando dicen algo sobre tu edad o tu falta de experiencia. 

No te expongas a situaciones de las que desees huir.

Hasta luego, Maricarmen. Prefiero fracasar que sufrir.

Refresca, se puede respirar.

Not That Kind of Girl

Lena Dunham. (2014) No soy ese tipo de chica. Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Espasa.

“Qué asco la gorda Dunham” es una frase que, con variaciones, escuché (y pronuncié) por mucho tiempo cuando la artista neoyorquina salía a colación en alguna conversión. Durante varios años, sin poder determinar exactamente por qué, el tedio y el desagrado que me provocaba el personaje Hannah de su serie Girls fue creciendo a pasos agigantados.

¿Es el hecho de que siempre está con hombres que parecen estar “por encima” de ella? ¿Es su narcisismo insoportable? ¿Es su poca vergüenza al mostrar un cuerpo que, alejado de los cánones de belleza contemporáneos, nos hace sentir profundamente incómodos y enfrentar las reproducciones de esas estructuras que nosotros mismos realizamos con cada una de nuestras acciones? ¿Es su claro privilegio de clase y raza que, pese a todo, parece no poder reconocer? ¿O será que uno se ve reflejado un poco en ella, con todo lo que eso supone?

Sería hipócrita decir que no disfruto de sus obras, ya que las consumo prácticamente desde que se estrenó su primera película, especialmente en esos momentos donde me siento trabado, no sé qué hacer con mi vida y siento que estoy indefectiblemente condenado al fracaso.

Aprovechando que estoy tomando unas mini-vacaciones en la costa, ayer entré a una librería a ver si conseguía un libro en especial. Mientras revisaba los estantes de un Yenny del tamaño de un monoambiente palermitano, encontré el lomo de No soy ese tipo de chica (Not That Kind of Girl: A Young Woman Tells You What She’s “Learned”), el libro de ensayos autobiográficos de Dunham.

Pese a que leí una traducción al español (que, habiendo leído mis ensayos favoritos en inglés, confirmo que no le hace justicia a la escritura mordaz, egocéntrica y con un alto nivel del odio a sí misma por partes iguales de la autora), no pude parar de reírme y de empezar a entender un poco más a esta mujer y por qué, desde esa Tiny Furniture, me encanta todo lo que hace. Pude encontrarla más humana, más imperfecta y más cercana que ese personaje proyectado en la pantalla chica.

Salvando las grandes distancias distancias en cuanto a género y capitales, sentí empatía e identificación en esos relatos sobre una incomodidades adolescentes, novios por internet, dificultades a la hora del sexo, ataques de ansiedad, delirios de grandeza, hipocondría y, sobre todo, el miedo profundo a la muerte, en el cual se centra mi ensayo favorito:

think a fair amount about the fact that we’re all going to die. It occurs to me at incredibly inopportune moments – I’ll be standing in a bar, having managed to get an attractive guy to laugh, and I’ll be laughing, too, and maybe dancing a little bit, and then everything goes slo-mo for a second and I’ll think: are these people aware that we’re all going to the same place in the end? I can slip back into conversation and tell myself that the flash of mortality awareness has enriched my experience, reminded me to just go for it in the giggling and hair-flipping and speaking-my-mind departments because… why the hell not? But occasionally the feeling stays with me, and it reminds me of being a child – feeling full of fear but lacking the language to calm yourself down. I guess, when it comes to death, none of us really has the words[1]Lena Dunham. (20/09/14). I just want to work the death thing out. The Huffington Post, disponible online..

 

Otro de los tantos grandes momentos que tiene el libro es su cierre, en el cual, siguiendo esa consigna how-to del título, brinda una guía sobre cómo fugarse – una a los nueve años y otra para las mujeres de 27 años – que proporciona el mejor consejo que esta persona, que necesita escaparse del resto de manera regular, escuchó en mucho tiempo:

Has aprendido una nueva regla, y es muy sencilla: no te expongas a situaciones de las que desees huir.

Pero cuando lo hagas hazlo hacia ti misma, del mismo modo que el conejito andarín lo hace hacia su madre, pero tú eres la madre, y eso lo verás más adelante y estarás muy pero muy orgullosa.[2]Lena Dunham. (2014). Guía para Fugarse. En No soy ese tipo de chica (200). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Espasa.

Está claro, clarísimo, que gran parte de las críticas que se le hacen están bien fundadas – es una chica privilegiada, blanca, de clase media acomodada que vive en New York y con una mirada feminista que se asemeja en partes a un feminismo de la diferencia de corte esencialista.

Pese a gustarme mucho el libro, algunos de sus ensayos contenían pasajes que hablaban de características intrínsecas de las mujeres, o de los estereotipos que deben cumplir las mujeres lesbianas, y no pude evitar sentir un poco de incomodidad al leerlas. Pero también considero que hay que tener en cuenta que fue escrito hace un par de años y que actualmente su hermanx, Grace Dunham, artista y activista genderqueer, la ha influenciado de manera más que positiva[3]“’Even though I consider myself female and I have a more binary approach to my sexuality, I think that Grace’s idea about expanding the definition of what ‘she’ can mean has really opened me up,’ Dunham said. ‘Before Grace became so deeply embedded in her identity, I think that I was still thinking of the world as… I accepted the idea of transness, but I felt like I didn’t understand the idea of a person whose gender and sexuality could contain elements of everything that they’d seen.'” – Curtis M. Wong. (06/10/16). How Lena Dunham’s Gender Non-Conforming Sister Has Shaped Her Life. The Huffington Post, disponible online.

En cuanto a su privilegio de raza y su poca consideración sobre la interseccionalidad pese a considerarse versada en feminismos y teoría queer, bueno, pasapalabra.

Es innegable negar que el miedo y la ansiedad no son iguales dependiendo de qué posición tengamos en el espacio social, o de cómo nos afecta la cisheteronorma cada vez que tenemos que hacerla carne. Pero ciertos aspectos de ellos, los que los hace característicos, sí se parecen y ella tiene una forma eficaz, cruda y graciosa de transmitirlos.

No, Lena no es la voz de toda una generación. Pero sí de una parte, de fragmentaciones, por momentos. Porque, nuevamente, salvando las modalidades y dificultades, la inmadurez, la vergüenza por nuestros cuerpos, la presión, la ansiedad, la soberbia y el miedo son universales. Y una voz moderna, femenina y profundamente contradictoria e imperfecta, siempre es bienvenida antes que otro machirulo más.

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1. Lena Dunham. (20/09/14). I just want to work the death thing out. The Huffington Post, disponible online.
2. Lena Dunham. (2014). Guía para Fugarse. En No soy ese tipo de chica (200). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Espasa.
3. “’Even though I consider myself female and I have a more binary approach to my sexuality, I think that Grace’s idea about expanding the definition of what ‘she’ can mean has really opened me up,’ Dunham said. ‘Before Grace became so deeply embedded in her identity, I think that I was still thinking of the world as… I accepted the idea of transness, but I felt like I didn’t understand the idea of a person whose gender and sexuality could contain elements of everything that they’d seen.'” – Curtis M. Wong. (06/10/16). How Lena Dunham’s Gender Non-Conforming Sister Has Shaped Her Life. The Huffington Post, disponible online

El 15 de enero de 2015, el grupo coreano GFRIEND lanzó su debut EP Season of Glass. El corte de difusión, “Glass Bead”, debutó en el puesto número 12 del ranking Gaon y su MV fue el noveno video de kpop más visto en todo el mundo durante ese mes.

Después de causar un revuelo inicial en la red debido a la similitud entre este tema e “Into The New World”, el primer single de Girls’ Generation, la popularidad del grupo siguió creciendo con la edición de su segundo minialbum, Flower Bud. “Me Gustas Tu” se hizo conocida mundialmente gracias a una presentación en vivo para el programa SBS LOVE FM en la cual las integrantes se cayeron repetidas veces debido a que el escenario se encontraba mojado por la lluvia.

Y si bien muchas de las reacciones fueron en tono de broma (especialmente por Yuju, vocalista principal que se cayó al menos unas ocho veces), esto ayudó a fomentar su imagen de profesionales, pese al claro playback que estaban haciendo.

La llamada “trilogía escolar” culminó este año con “Rough”, canción principal del EP Snowflake (su trabajo, en mi opinión, más sólido hasta el momento).

Con un tono un poco más maduro y llena de poder, la canción hizo que las chicas obtuvieran el 2 de febrero su primer premio en un programa musical y cosechó otras 14 victorias. Su video esta vez alcanzó el tercer puesto de los videos de kpop más vistos del mundo.

Este mes, GFRIEND realizó un nuevo comeback con LOL, su primer álbum de estudio.

GFRIEND - LOL

01. INTRO
02. 물들어요 (Fall in Love)
03. 너 그리고 나 (NAVILLERA)
04. LOL
05. 한 뼘 (Distance)
06. 물꽃놀이 (Water Flower)
07. Mermaid
08. 나의 일기장 (Sunshine)
09. 나침반 (Compas)
10. 찰칵 (Click)
11. 바람에 날려 (Gone with the wind)
12. 너 그리고 나 (NAVILLERA) (Inst.)

Continuando con el pop electrónico (“Gone With The Wind”), las canciones pegajosas y llenas de dulzura (“Click”) e incursionando en otros géneros como el reggae (“Distance”), el álbum tuvo una preventa de 60.000 copias, llegó a los primeros puestos de las listas de venta digitales e incluso al #7 de la lista World de Billboard USA.

Dejando los trajes de colegiala atrás y utilizando una estética retro reminiscente de los años setenta, el corte “Navillera”[1]El título de la canción está inspirado en el poema “El Baile de la Monja” de Cho Chi-hun y hace referencia a los movimientos similares al aleteo de las mariposas. debutó en el puesto #1 de ocho rankings online y hoy ganó su primer premio en la televisión coreana.

Ya desde su primer single pensé que GFRIEND iba a ser un grupo que nos podría dar mucho, y me alegra haber estado en lo cierto. En una época en la que los grandes grupos de antaño se disuelven (KARA, probablemente 9Muses), ya no me convencen con sus comebacks (SNSD, TARA) o lanzan material muy esporádicamente (BEG, f(x), Orange Caramel), es emocionante encontrar una girlband tan bien producida y que de material de tan buena calidad.

Musicalmente, lo que más me gusta de este grupo es cómo hacen un pop girly pero sin que sea demasiado azucarado, en donde las cuerdas y los sintetizadores se combinan a la perfección. Lo ideal para un mercado que esta saturadísimo de rap barato y de canciones con ritmos de finales de los 80 y principios de los 90 (fascinantes pero, por favor, ya basta).

Algo que me sucede con GFRIEND, que suele pasar con algunos grupos sí y con otros no, usualmente sin explicación,  es que realmente me interesa saber más de su miembros.
Por ejemplo, puedo decir sin lugar a dudas que Nine Muses tiene mis canciones favoritas de KPOP, pero pocas veces me dediqué a interiorizarme en la dinámica de su grupo o de ver material de sus miembros a excepción de mis bias (probablemente por la volatilidad[2]Nine Muses tiene una historia de cambios recurrentes en sus miembros, incluso desde la propia concepción del grupo. En el infame documental sobre el proceso de formación de la girlband que se puede encontrar en Netflix se ve cómo la agencia busca reemplazantes mirando biblioratos llenos de fotos de chicas de aspecto genérico. Namyu es conocido como el grupo de las “modelos”. que caracteriza a Namyu desde el principio). Con GFRIEND, todo lo contrario – miro detrás de escenas, busco noticias, leo blogs y hasta veo videos en programas de variedad o de música de los cuales no entiendo nada. Quizás sea por la novedad, pero me tomé hasta el trabajo de hacer algo que hasta el día de hoy me cuesta en grupos como SoShi – reconozco a cada una de sus integrantes.

Ahora sólo resta esperar a ver qué depara el futuro para esta revelación de la música coreana. Lo más probable es que no veamos más material nuevo hasta el año que viene, pero yo les tengo muchísima fe. No por nada ya soy un buddy[3]Término con que se denomina a quienes pertenecen al club de fans (BUDDIES) del grupo.más.

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1. El título de la canción está inspirado en el poema “El Baile de la Monja” de Cho Chi-hun y hace referencia a los movimientos similares al aleteo de las mariposas.
2. Nine Muses tiene una historia de cambios recurrentes en sus miembros, incluso desde la propia concepción del grupo. En el infame documental sobre el proceso de formación de la girlband que se puede encontrar en Netflix se ve cómo la agencia busca reemplazantes mirando biblioratos llenos de fotos de chicas de aspecto genérico. Namyu es conocido como el grupo de las “modelos”.
3. Término con que se denomina a quienes pertenecen al club de fans (BUDDIES) del grupo.