Middlesex

Middlesex

Hablar sobre Middlesex (Jeffrey Eugenides, 2002) me cuesta terriblemente. Será que todo lo que diga es poco en comparación a lo que esta obra significa para mí. Es la primera gran novela que leí en mucho tiempo. Y por grande no me refiero sólo a su extensión considerable sino a la calidad de su escritura y la densidad de sus temáticas.

Middlesex es la historia de un hombre intersexual, Cal Stephanides (anteriormente Calliope) del que sabemos desde el primer capítulo que lo es. Nada de misterios por aquí. De hecho, pocos misterios hay alrededor de esta novela, que es más una saga familiar que otra cosa. Conocemos a la familia Stephanides en profundidad desde la relación de sus abuelos, Desdemona y Lefty, su partida de Esmirna por la invasión turca, pasando por cómo se enamoraron sus padres Milton y Tessie, hasta llegar a Cal y sus vivencias.

Muchos de los detalles de la vida de Cal coinciden con los del autor, como su descripción física, su año de nacimiento y parte de su historia familiar y personal.

En general tuvo buena recepción por la comunidad intersexual, excepto por algunos que dicen que relacionar el incesto con la intersexualidad es un error garrafal. Sin embargo, les diría que esto es una novela de ficción en la que se plantea cómo ese gen viene recorriendo la historia familiar de los Stephanides hasta desembocar en Cal. Es una cuestión genética que se vio beneficiada por el incesto pero no dice que sea la única manera en que un intersexual nace.

Fuera de esa defensa a un libro que me parece irreprochable, me resultó sumamente interesante encontrarme con un personaje intersexual hombre y ver cómo se da cuenta que su cuerpo y el género que le impusieron no le corresponde, como si todas las fichas le cayeran de golpe. Es un bello retrato de alguien que se encuentra solo y perdido, sin saber a quién recurrir y tratando de entenderse y conocerse a sí mismo.

La prosa, como en cada libro de Eugenides, es impecable. Fluye como un río en el que estamos navegando y no podemos detenerlo. Se me hizo casi imposible despegarme de su narración y de sus personajes, a los que extraño (comentario cursi pero cierto, eso sucede cuando un libro está muy bien escrito).

No se consigue en librerías así que sugiero que lo busquen por otros medios, porque es un libro imperdible.

Ayer me di el gusto de ir a ver el musical de Esperanza mía, la tira de Pol-ka protagonizada por Lali Espósito y Mariano Martinez que cuenta la historia de una chica que busca refugio en un convento, se hace pasar por monja y termina enamorada del cura.

Ya sé lo que muchos piensan, algo así como “Nan, ¿qué hacés yendo a ver eso? Esperanza mía es costumbrista, clerical, patriarcal, gorila, grasa, estúpida”. ¿Y? ¿Cuál es el problema? Estamos hablando de una novela en la que hay monjas haciendo números musicales con bases de electropop, con el vestuario colorido típico de la mayoría de las tiras de la productora de Suar (porque los pobres tienen que vestirse con muchos colores, por supuesto). Esto es una comedia blanca, es pop, es lo más cerca del camp que puede llegar a estar el prime-time argentino. Y eso está bueno.

Lo profesan y lo gritan en voz alta desde hace años personalidades como John Waters o Alaska, que vivan las contradicciones. Porque podemos ser putos y que nos guste ver la típica comedia de monjas traviesas. Que no es Entre Tinieblas, pero tiene a Rita Cortese y a Karina K haciendo de las suyas. Y sí, huele mucho a Sister Act (junto a mil clichés más), pero yo nunca pude ver ese musical, así que me conformo con lo que tengo.

En fin, habiendo hecho una suerte de defensa que nadie me pidió, paso a la experiencia del musical.
Esperanza mía es un fenómeno masivo, de eso no hay dudas. Nos fue imposible conseguir entradas decentes. Con un mes de anticipación, nos tuvimos que conformar con una ubicación en la fila 19 del sector Superpullman que, si bien nos dejaba ver la totalidad del escenario, hacía un poco dificultosa la tarea de poder reconocer los rostros de los actores.

Qué chiquites.

Qué chiquites.

La trama es sencilla  – un rejunte de las líneas argumentales principales de la novela (la relación de Esperanza con el padre Tomás, los conflictos internos en el convento, la maternidad de la hermana Clara, etc) más un concurso para ir a cantar al Vaticano. Todo diluido y bajado (incluso más) al nivel de un público infantil, que copaba el teatro.
Jamás vi a tantas chicas con un velo de monja, cantando canciones que suenan a misa remixada, sin terminar de entender bien qué es lo que está pasando y pidiendo a los gritos que el padre y la monja se amen. A ser verdad, eso fue lo único que me preocupaba, que los medios masivos de comunicación estuviesen lavándole la cabeza a las jóvenes generaciones, inculcándoles que deben ser castas y puras y respetuosas de las buenas costumbres. ¿Pero qué buenas costumbres representa un personaje como el de Julia/Esperanza? Creo que es una lectura un tanto simplista de las cosas, aunque tampoco puedo decir que Esperanza Mía representa un acto subversivo (pero, ¿qué constituye realmente un acto de subversión actualmente?).

En cuanto a los números musicales, que siguieron un riguroso playback, fueron entretenidos, expandiendo la banda sonora de la tira con canciones para otros personajes, como los de Gabriela Toscano o Natalie Pérez. Lali, como center (?), se lució en todo momento. No sé qué es lo que tiene esa chica, muchos dicen que tiene “ángel”, pero me resulta muy simpática. Destaco también la actuación de Leticia Siciliani (otra de las actrices abiertamente lesbiana del elenco) en el papel de Sor Nieves y de Laura Cymer como Sor Diana, las compañeras de cuarto y travesuras de Esperanza.

Y sobre Mariano Martínez… bueno, las imágines valen más que mil palabras.

Domingo y todo se entrena 💪💪💪 😝😝😝😝

Una foto publicada por Mariano (@marianom78) el

En resumen, Esperanza mía: El Musical me dio todo lo que esperaba: un espectáculo para la familia en el cual pude regodearme en mi crapulencia camp y pasar algo de tiempo con mi prima, la única que se prendió y quiso venir a ver el espectáculo conmigo. Lo he gozado.

Gloria

Gloria

First Squeeze! Juice=Juice son Takagi Sayuki, Miyazaki Yuka (L), MIyamoto Karin, Kanazawa Tomoko (S-L) y Uemura Akari.

First Squeeze!
De izquierda a derecha: Takagi Sayuki, Miyazaki Yuka (L), MIyamoto Karin, Kanazawa Tomoko (SL) y Uemura Akari.

 

Luego de dos años de cambios que renovaron a Hello! Project y sacaron un poco del olor a encierro, el 2013 nos recibió con una excelente noticia – se formaba el primer grupo nuevo en cuatro años. Con un nombre que, según su productor, buscaba ser fresco y sexy, nacía Juice=Juice, con seis chicas cuyos colores oficiales representaban diferentes frutas.

Juice=Juice promocionando su primer corte de difusión.

Juice=Juice promocionando su primer corte de difusión.

Los comienzos del grupo no fueron sencillos. Luego de tres singles indie, uno de sus miembros (Otsuka Aina) abandonó el grupo justo antes de la salida de su primer corte en una major label. El grupo supo recuperarse, lanzando el nuevo sencillo junto con versiones sin Aina de dos de sus cortes anteriores, y terminó ganando el New Artist Award y siendo nominado a la categoría Best Newcomer en los 2013 TBS Japan Record Awards.

Y aquí nos encontramos, dos años después, con First Squeeze!, su primer álbum. Uno peculiar, ya que se compone de dos discos – una recopilación de todos sus singles hasta el 2014 y un álbum con los dos cortes sacados a principio de año y temas inéditos – más un EP bonus con versiones de clásicos de Hello! Project.

Disco 1 – The Best Juice

  1. Ten Made Nobore! (天まで登れ)
  2. Romance no Tochuu (ロマンスの途中)
  3. Watashi ga Iu Mae ni Dakishimenakya ne (MEMORIAL EDIT) (私が言う前に抱きしめなきゃね(MEMORIAL EDIT))
  4. Samidare Bijo ga Samidareru (MEMORIAL EDIT) (五月雨美女がさ乱れる(MEMORIAL EDIT))
  5. Ijiwaru Shinai de Dakishimete yo (イジワルしないで 抱きしめてよ)
  6. Hajimete wo Keikenchuu (初めてを経験中)
  7. Hadaka no Hadaka no Hadaka no KISS (裸の裸の裸のKISS)
  8. Are Kore Shitai! (アレコレしたい!)
  9. Black Butterfly (ブラックバタフライ)
  10. Kaze ni Fukarete (風に吹かれて)
  11. Senobi (背伸び)
  12. Date ja nai yo Uchi no Jinsei wa (伊達じゃないよ うちの人生は)

El primer disco contiene todos los singles que salieron en la discográfica hachama más “Ten Made Nobore!”, corte indie que tuvo también una versión con las Hello! Pro Kenshuusei, la selección de chicas en entrenamiento de la que provienen todas las integrantes del grupo, exceptuando a Yuka.

Esta recopilación de sencillos muestra el dinamismo del grupo y cómo son capaces de cambiar de estilo corte tras corte, empezando con un típico tema de idol escrito para sacarte una sonrisa y que des lo mejor de vos, llevándonos a finales de los 70/principios de los 80 con “Romance no Tochuu” o pasando por el cuasi klezmer de la versión sin Aina de “Watashi ga Iu Mae ni Dakishimenakya ne”.
Se suman esa especie de tango idolizado que es “Black Butterfly”, el ruido de las ¿gaitas? de “Kaze ni Fukarete”, los “whoa whoa whoa” interminables y pegajosos de “Senobi” o ese sonido old-school de “Ijiwaru Shinaide de Dakishimete yo” que, junto a la estética de su video (tanto el que tiene a todas las chicas bailando como el que tiene como bailarina invitada a Ishida Ayumi de Morning Musume debido a la lesión de Miyamoto Karin), es lo más cerca de la perfección que estuvo Hello! Project en mucho tiempo.


Disco 2 – The Brand-new Juice

  1. Wonderful World 
  2. CHOICE & CHANCE
  3. Ai Ai Gasa (愛・愛・傘)
  4. Umaretate no Baby Love (生まれたてのBaby Love)
  5. Erabareshi Watashitachi (選ばれし私達)
  6. Ça va ? Ça va ?
  7. GIRLS BE AMBITIOUS
  8. Ai no Diving (愛のダイビング)
  9. Tick-Tock Watashi no Shun (チクタク 私の旬)
  10. Mirai e, Saa Hashiridase! (未来へ、さあ走り出せ!)
  11. Tsudzuiteiku STORY (続いていくSTORY)

Al corte doble-A que salió a principios de año (Wonderful World/Ça va ? Ça va ?) se suman nueve temas nuevos que, como en la recopilación, muestran una amplia gama de géneros.

El álbum abre con “Wonderful World”, un tema que es la unión perfecta entre el poder y la alegría que proyectan los temas idol por excelencia. “CHOICE & CHANCE” y “Erabareshi Watashitachi” siguen la línea de las canciones poderosas, mientras que “Ai no Diving” y “Mirai e, Saa Hashiridase!” podrían formar tranquilamente parte del repertorio de cualquier artista de anison y ser la cortina de apertura o cierre de alguna de las series de animación populares de esta temporada.

“Ai Ai Gasa” es una canción que parece sacada de una lista de temas descartados en el pasado y que es traída al presente por este grupo, una linda mezcla entre lo refrescante y la nostalgia por el Hello! Project de antaño. Lo mismo sucede con “Umaretate no Baby Love”, una de esas hermosuras disco/funky que tanto me agradan, y con “Tick-Tock Watashi no Shun”, dulce y simpaticona que me recuerda al clásico “21ji made no Cinderella” de Berryz Koubou.

The Brand-new Juice cierra con “Tsudzuiteiku STORY”, una hermosa balada que, a diferencia de otras canciones lentas, pienso escuchar reiteradas veces.


EP Bonus – The Cover Juice

  1. Magic of Love (J=J 2015 ver.) [Cover de Taiyou to Ciscomoon]
  2. Kousui (J=J 2015 ver.) – [Cover de Melon Kinenbi]
  3. Narihajimeta Koi no BELL – [Cover de Ongaku Gatas]
  4. Scramble [Cover de Goto Maki]
  5. BABY! Koi ni KNOCK OUT! – Miyazaki Yuka, Kanazawa Tomoko & Uemura Akari [Cover de PucchiMoni]
  6. Last Kiss -Takagi Sayuki & Miyamoto Karin [Cover de Tanpopo]

Hello! Project tiene dos series de conciertos grupales en el año, una durante el verano y otra en el invierno, en el que usualmente chicas de diferentes grupos se juntan y cantan temas clásicos de diferentes artistas. Si bien me encantan los sencillos más recientes, los presentaciones shuffle (como se conoce a este tipo de actuación) son la parte que más me entusiasma de los conciertos.
The Cover Juice tiene dos de las canciones que casi siempre forman parte de los conciertos grupales – “Magic of Love” y “BABY! Koi ni KNOCK OUT!”. La versión de Juice=Juice de la primera canción, con un instrumental actualizado y un poco más electrónico que el original, no tiene desperdicio. Es maravillosa, un gran tributo a ese pedazo de grupo que fue Taiyou to Ciscomoon.
En cuanto al cover del tema de Pucchimoni, interpretado por una de las voces principales y las dos voces que son consideradas más débiles en el grupo, está bien y siempre es bienvenida.

“Narihajimeta Koi no BELL” no llegó a causarme esa sensación en el pecho que me provoca la original de Ongaku Gatas, una mezcla entre diversión, felicidad y ganas de bailar por toda la casa. No es sencillo hacer una canción que originalmente fue para un grupo numeroso y se nota en esta versión, que no es mala, pero no sobresale.
Tampoco se destacan “Kousui” y “Scramble”, elecciones que considero un tanto raras para este álbum de versiones, especialmente teniendo en cuenta el amplio repertorio de canciones que se podrían haber elegido (se me vienen a la mente temones como “Gatamekira”, ideal para las voces de Sayuki y Tomoko, “Daite yo! PLEASE GO ON” o “Kioku no Meiro”).

Y al final llega la redención para este EP con “Last Kiss” de Tanpopo. El vozarrón de Sayuki va muy bien con la voz más dulce de Karin en las armonías y ese instrumental perfecto, logrando un tema del que creo que jamás voy a llegar a cansarme.


The First Squeeze! tiene potencial para satisfacer tanto a los fanáticos de la vieja escuela de como a los que buscan algo un poco más fresco. Además, constituye, en mi opinión, una muy buena puerta de acceso a lo que es el mundo de Hello! Project, sobre todo si tenemos en cuenta el EP de versiones. Con buenas letras, buenos instrumentales y buenas voces, estamos frente a un álbum redondo, que cierra se mire por donde se lo mire – un placer frente a tanta producción idol mediocre.