Variety

A veces es más difícil hablar de lo que más amamos, por la conexión que sentimos, por el respeto que le tenemos. Por eso va a ser tan difícil hablar de Tokyo Jihen. Pero sabía que este día finalmente llegaría, así que me aventuro y espero lo mejor. Desde ya pido disculpas por la extensión pero no quería dejar nada de lado.

Variety (2007) es su tercer disco de estudio y está compuesto principalmente por demos hechos por tres de los miembros de la banda, excepto de Shiina Ringo (que sí se encargó de las letras de la mayoría de los temas) y Toshiki Hata (baterista). La falta del toque musical de Ringo se nota a lo largo de todo el trabajo.

Ramp es un comienzo sutil y con un ritmo simpático, tal vez poco apropiado para empezar un disco. Me hubiera gustado algo más fuerte pero ¿quién soy yo para discutirle algo a ellos?

Mirror ball es un tema puramente Ukigumo (guitarrista), tan característico de él, tan inclasificable, tan disfrutable, hasta bailable si le ponemos la onda suficiente. Le sigue Kingyo no Hako, con un estribillo más emocional si se quiere, en el que podemos sentir que Ringo está en su elemento, algo que Ichiyo Izawa (tecladista) suele lograr con sus composiciones.

Otro tema poderoso de Variety es Fukushu, donde trabajan un rock más bien tradicional y oscuro. Siguiendo esa misma línea pero más animado, tenemos Tsukigime Hime, que al final tiene un ¿homenaje? ¿choreo? a Ray Manzarek, tecladista de The Doors. Le sienta muy bien al tema, por cierto. También dentro de los temas más rockeros está Sake to Geko, donde podemos escuchar la peculiar voz de Ringo romperse de un modo divino, como uno espera que se rompa.

Seiji Kameda (bajista) llega con Shiseikatsu, la balada sentimental del disco, como nos tienen acostumbrados. No sólo es la única balada sino que es el único tema compuesto por él y basta con su sola presencia para otorgarle dulzura al tracklist.

OSCA, el primer single que salió de Variety, es un rock pegadizo, lleno de personalidad y que en vivo estalla. Es, sin duda, un gran momento del tracklist, de esos que te da ganas de mover la patita al ritmo. O la cabeza. O ambas. Especialmente desde ese espectacular solo de bajo, donde todo es fiesta.

Le sigue Kuroneko-do, una explosiva canción, con solos de guitarra geniales y coros que le dan ese aire circense que siempre es tan bienvenido.

El estribillo de Bo Tomin convierte un tema que bien podría haber sido considerado como música de ascensor y le da un toque interesante. Luego, SSAW, con las vocales de Ichiyo, presenta un final con una melodía agradable.

El momento más hermoso del disco llega con Killer tune que, como bien indica el título, es un TEMAZO, un quilombo hermoso. Disculpen la emoción y las mayúsculas, porque hay pocas maneras de definir a este pedazo de cielo sin caer en cursilerías o fanatismos. Es un tema en el que todos los miembros de la banda de lucen por igual, algo que no todos los grupos pueden lograr. Es increíble que estemos escuchando sólo cuatro insturmentos y una voz, todos on point. Cuando Ringo sugirió titularlo de esa manera lo hizo por una razón. No hay mucho más que agregar, que la segunda estrofa y el segundo estribillo no digan por mí.

Después de la locura que fue Killer tune, Metro llega como un cierre tranquilo, con un bajo algo funk y un estribillo de esos que te quedan dando vuelta en la cabeza durante un rato después de que lo escuchás.

Variety es Tokyo Jihen sin Ringo, lo cual no es una mala cosa, ya que permite a los miembros que decidieron escribir para él la oportunidad de brillar como compositores. Un disco esencial para cualquiera al que le guste el rock. Bah, como cualquier disco de Tokyo Jihen.

  1. Ranpu (ランプ)
  2. Miraa Booru (ミラーボール)
    03. Kingyo no Hako (金魚の箱)
  3. Shiseikatsu (私生活)
  4. OSCA (オスカ)
  5. Kuroneko-dou (黒猫道)
  6. Fukushuu (復讐)
  7. Bou Tomin (某都民)
  8. SSAW
  9. Tukigime Hime (月極姫)
  10. Sake to Geko (酒と下戸)
  11. Killer tune (キラーチューン)
  12. Metoro (メトロ)

Las idols están de moda en Japón. Las hay de todas formas y colores. En consecuencia, tenemos varias series de anime para explotar el tema. Hoy sólo voy a hablar de las dos que más me gustaro/llamaron mi atención.

 

Adelanto de la película

Adelanto de la película

Wake up, Girls! trata del camino que hace un grupo de idols del interior de Japón para conseguir el éxito y salvar a la empresa que las maneja, con todas las piedras en el camino que puedan encontrarse. A la sombra de I-1 Club (el AKB48 de la historia), se enfrentan a desafíos propios de un grupo novato. Se encarga bastante bien de mostrar el lado más realista y difícil de este tipo de trabajo y genera empatía con las protagonistas.

Visualmente sufre un gran problema: si bien los dibujos son muy lindos, las chicas tienen todas la misma cara. Según leí en otra crítica es un error frecuente del ilustrador.

Una parte importante de la serie es la música. Tachiagare, 7 girls war y Gokujo Smile se destacan por su estilo alegre, tan propio del pop idol.

Para diciembre de este año está planeado el estreno de su segunda película (siendo la primera un preludio de la serie). En esta nueva historia, veremos cómo siguen las chicas en su carrera hacia el Tokyo Dome (un tanto ambicioso, ¿no?)

 

La animación puede ser incómoda de ver por momentos

La animación puede ser incómoda de ver por momentos

La otra serie de la que voy a hablar es Love Live! School Idol Project, que empezó como un juego de ritmo (bastante adictivo, si tengo que ser sincera). La trama es simple: esta vez el objetivo no es salvar a una empresa sino a un colegio que, por falta de interés de un alumnado nuevo, tiene previsto cerrar. Pero hay 9 estudiantes que no permitirán que eso suceda y forman un grupo idol para centrar la atención en la institución y que nuevas alumnas se inscriban. ¿Lo lograrán? ¿Qué creen?

Estéticamente es muy simpático, los personajes son los mismos que los del juego pero más desarrollados. El eje de la primera temporada se centra en Kousaka Honoka (la protagonista decidida a ayudar al colegio pese a su torpeza) y Ayase Eli (la presidente del consejo escolar que no estaba dispuesta aceptar la idea del grupo idol). Sin embargo, más allá de mi favoritismo por Kotori Minami, es Yazawa Nico el personaje más memorable, ya sea porque la ames o la odies. Su amor por las idols me recuerda mucho al que siento yo y tal vez sea por eso que me cae bien.
Eso sí, no pretendan encontrarse con nada extraordinario: tendrán lugares comunes a la orden del día. Y tal vez eso hace que sea tan entrañable.

La música, por último pero no menos importante, es un detalle sumamente interesante: algunos de los temas de los tantísimos que tiene µ’s son extrañamente buenos y tienen un efecto duradero, como soldier game, LONELIEST BABY y UNBALANCED LOVE, sólo para nombrar unos pocos (podría nombrar más pero me estoy resistiendo).

Con sus dos temporadas y una película, la historia se terminó y ahora van a estrenar una nueva serie llamada Love Live Sunshine!!, que tendrá nuevos personajes y, esperemos, una trama totalmente original.

Pagans In Vegas

Pagans In Vegas

Tracklist:

  1. “Lie Lie Lie”
  2. “Fortunes”
  3. “The Shade”
  4. “Celebrate”
  5. “Cascades”
  6. “For Kicks”
  7. “Too Bad, So Sad”
  8. “Other Side”
  9. “Blind Valentine”
  10. “The Governess”
  11. “The Face, Part I”
  12. “The Face, Part II”

En 1999, Emily Haines y James Shaw formaron un dúo llamado Mainstream y lanzaron un EP homónimo con canciones downtempo. Ese dúo terminaría convirtiéndose en Metric y, con la llegada de Joshua Winstead y Joules Scott-Key, se convertiría en una de las más conocidas y aclamadas de la escena independiente canadiense.
Con el pasar de los discos, su sonido fue cambiando –  se fue complejizando y, aunque los sintetizadores no fueron dejados de lado, las guitarras fueron ocupando un mayor protagonismo. No es extraño entonces que la crítica le atribuya a la banda los géneros de “New Wave”, “Synthpop” o “Indie Rock”.

Y así llegamos al nuevo álbum de la banda. Teniendo en cuenta que es justamente ese matrimonio entre rock y electrónica lo que hace a la esencia de la banda, sus dos caras, Pagans In Vegas es la primera parte de dos álbumes muy diferentes – éste tiene canciones en las que no se escuchan bajos, guitarras o baterías y el próximo, conocido actualmente como LP7, prescindirá de sintetizadores y electrónicas.

Emily describe a este álbum como “un regalo, una carga, una cápsula del tiempo, un escape, una alarma, una pregunta y una llamada telefónica sin respuesta, ‘dejá el mensaje después del tono”. Haines se refiere a una de las frases más utilizadas en la promoción del disco, “Acompañanos en un viaje hacia atrás hacia el futuro de la música”, que se complementa con la línea gratuita 1-844-66METRIC en la cual, parodiando los infomerciales de la madrugada en los que uno se cuelga cuando ya no hay nada para ver, se pueden escuchar diferentes mensajes sobre todo su trabajo discográfico y el contexto sociohistórico en el que se escribieron.
Y todo termina de encajar, pues Pagans In Vegas es, honestamente, un trabajo que toma lo mejor de Metric y le da una vueltita de tuerca, lo eleva. Un álbum en el que entre los nuevos sonidos se pueden rastrear algunos que nos traen a la mente himnos de la banda, como “Hustle Rose” o “Poster of a Girl”, unidos con bases sacadas de lo mejor de los 80 – no por nada la Banda dice que Depeche Mode, The Cure, Joy Division, New Order y Kraftwerk son los grupos a los que se hace referencia en este álbum.

La canción que funciona como columna vertebral del disco, y que quizás es la más diferente a todo lo que hicieron hasta ahora, es “Cascades”, una preciosura de sintetizadores y vocoder que hipnotiza desde la primera vez que se escucha. Pero en mi opinión, lo mejorcito del disco se encuentra en “Fortunes”, algo parecido a una amalgama de dos canciones completamente diferentes que termina funcionando muy bien y cuyos sintetizadores del final, citando a Emily, provocan un sentimiento que no se puede describir con palabras.

“The Shade”, corte de difusión principal, se reconcilia un poco más con las guitarras y la percusión, pero la veta rockera de la banda se aprecia en “Lie Lie Lie” y “Too Bad, So Sad”, que podrían tranquilamente pertenecer al aclamado Live It Out.

Otras joyitas del disco son “For Kicks”, canción sobre las consecuencias de nuestras acciones que pronostico que será dedicada ante más de un traspiés emocional, “Other Side”, en la que Jimmy toma el rol de voz principal (supuestamente el LP7 va a tener más canciones de este tipo), “Blind Valentine” y “The Governess”, una canción medio-tiempo en la que se escucha el lema oficial del disco: “When there was a wilderness, we wandered wild and free” – mientras el mundo se parece cada vez más a un casino global, a un lugar caótico y ensordecedor donde las luces siempre son demasiado brillantes y todo el mundo quiere ganar a toda costa, seguimos siendo paganos de corazón.

Pagans In Vegas termina con dos temas instrumentales, “The Face Part I” y “The Face Part II”, en los que los sintetizadores y la batería le van dejando progresivamente, con un tono de espera y un mensaje de contestador mediante, el lugar a un sonido ambient que evoca a ese Mainstream EP, cuando la banda todavía no era una banda. ¿Existe una mejor manera de cerrar y sintetizar este “viaje hacia atrás al futuro de la música”? No lo creo.

Lion Heart

Lion Heart

Estuve esperando mucho tiempo a que Girls’ Generation (o SNSD, como prefieran) tuviera un disco coreano así, sin estar colmado de baladas innecesarias y con buenos temas en general. Algunos dirán Oh! pero algunos temas, al menos para mí, hacen agua (cof cof Stick Wit U cof cof).

Lion Heart es el quinto disco de estudio coreano y por primera vez en mucho tiempo me siento a gusto con el tracklist completo. También es el primero sin Jessica, pero vamos a dejar ese aspecto a un lado.

El tema que le da nombre al disco es retro, cute y lleno de alegría, con una coreografía divertida. Al principio me costaba engancharme pero al final fue conquistada por completo.

You Think es otro de los temas promocionales con video. En él ltenemos mucho bling, mucho brillo, mucha actitud avasallante. Tiene todo para ser uno de los temas memorables de SNSD (“Boy, you ain’t cooler than me, nah”, así me gusta). Vocalmente se lucen todas, cantando o rapeando.

PARTY salió previamente como single y es un tema puramente soshi: veraniego, muy divertido y juguetón, cute sin llegar a ser totalmente azucarado (como Gee, por ejemplo). En el video podemos ver el pelo quemado de Taeyeon, detalle nada menor para los que disfrutan ver rastros de humanidad en sus idols. Ahora en serio, ¿cómo pudieron permitir que se viera así? No lo entiendo.

One afternoon y Talk Talk son dlas dos únicas baladas, ambas muy buenas y distintas entre sí. La primera recuerda a Day by Day y tiene delicados toques latinos sin caer en lugares comunes (de hecho, dicen dos palabras en español: “¿Cómo estás?”, una elección un tanto rara). Talk Talk es más bien un tema downtempo más que una balada propiamente dicha, si se quiere. Es un track relajante dentro de un disco lleno de temas uptempo.

Show Girls es un tema con una big band y aires de cabaret. Lo más interesante es el pre estribillo ya que, en sí, el estribillo resulta un tanto insuficiente y vocalmente no les sienta bien.

Fire Alarm es una especie de Europa con más carácter, con un bajo hermoso. Green Light tiene un comienzo bastante similar al de PARTY y tiene el ambiente festivo del mismo. Paradise podría fácilmente pertenecer a alguno de sus discos japoneses, por el estilo elegante y chic que supieron mostrar en ellos.

Check es el lado B del single PARTY y funciona bien de esa manera. Es un buen tema pero muy lado B. Ideal para escucharlo cuando te preparás para salir. Sign, por su parte, es bastante olvidable. Me recuerda un poco a OSCAR, por ser un tema que promete mucho pero que queda a la mitad. Especialmente por ese bridge instrumental, que deja bastante que desear. No es que sea un mal tema pero no es memorable.

Por último, Bump it comienza como lo que podría ser una balada (ya en ese punto, se me hizo un nudo en el estómago) hasta que “I need my girls for this”. Cumple con su función de cierre perfecto para un buen disco.

Lion Heart es una muestra más de que SNSD se merece su título de “Korea’s top girl group”, no sólo por la manera en que son manejadas y producidas sino también por los talentos individuales. Antes podían cuestionarse pero hoy en día ya no cabe duda de que están donde tienen que estar.

The Maze Runner

The Maze Runner

Siguiendo con los libros de ciencia ficción “distópica” para jóvenes adultos, hoy voy a hablar sobre The Maze Runner. TMR es la primera parte de (sí, lo adivinaron) una trilogía escrita por James Dashner y cuenta con una adaptación cinematográfica hecha por 20th Century Fox. En un poco más de dos semanas se estrenará en los cines estadounidenses la segunda parte de la saga.

¿Qué es lo primero que puedo decir del libro? Que es malo. La premisa es básica y aburrida – un grupo de muchachos encerrados en un laberinto, desarrollando una suerte de comunidad en el centro del mismo, en la cual cada uno cumple una rol específico. Entre ellos están los runners, quienes se dedican a recorrer el laberinto y tratar de trazar un mapa. ¿La trampa? No hay salida, las paredes cambian de lugar todas las noches y los acechan unas babosas gigantes con brazos mecánicos, sierras y espinas llamadas grievers.

Ninguno de los chicos recuerda su pasado, sólo su nombre. Una vez por mes aparece un chico nuevo por un ascensor y una vez por semana les llegan provisiones. De repente, llega Thomas, quien es, por supuesto, especial – tampoco tiene recuerdos, pero todo le parece familiar y sabe que su meta es ser un Runner. Al día siguiente de su llegada, lo inesperado – llega otro miembro más a la comunidad, pero esta vez, sorpresa, es una chica, quien anuncia, antes de caer en un coma profundo, que todo va a cambiar.

El libro sigue con una trama repetitiva y aburrida. Los personajes son odiosos, hablan con una jerga propia del lugar que es infantil, y me generan tanta empatía como un ladrillo. El autor recurre a alucinaciones, flashbacks, TELEPATÍA y culmina con un Deus ex machina para revelar los aspectos “jugosos” de la trama – todo es un experimento realizado por una asociación llamada WICKED (World In Catastrophe: Killzone Experiment Department) para ver cómo reaccionan los muchachos ante ciertas “variables”, todo en la supuesta búsqueda de la cura para una enfermedad causada por LAS TORMENTAS SOLARES.

Las dos partes más interesantes del libro son el breve desarrollo de la comunidad que crearon los jóvenes encerrados en el laberinto y el recurso final del encuentro con los científicos para explicar un poco mas el porqué de su encierro y sufrimiento. Todo lo que ocurre en el medio, todo el chiste del laberinto, es tedioso, predecible y, honestamente, muy mal ejecutado. Sé cuál es la demográfica del libro, pero eso no es excusa para que algo sea tan malo.

Ahora mismo estoy leyendo la segunda parte de la trilogía, The Scorch Trials, simplemente porque no tengo ganas de leer teoría para la facultad y porque necesito escapar de la rutina con algo sencillo de leer. Llevo un 25% leído (maldigo al Kindle por no saber cuántas páginas tiene un libro o cuántas llevo leídas, no me sirven las posiciones) y hasta ahora ya es más interesante que el primero.  Se desarrolla un poco más la historia del mundo donde transcurren los hechos y siguen los experimentos para encontrar la cura. Los personajes, y sus interacciones, siguen exactamente igual de chatos.

Uno de mis problemas es que si me tomé el tiempo para leer la primera parte de una serie de libros, por mala que sea, tengo que terminarla. Después de todo, me fumé todos los libros de Divergente. No me puedo quedar con la duda, aunque confieso que estoy muy tentado de directamente entrar a la wiki que creó el fandom para saber cómo se resuelve la historia.  Si todavía no leyeron el libro y por algún motivo están interesados, les recomiendo algo mejor – miren la película.