Revival (Portada regular)

Revival (Portada regular)

1. Revival
2. Kill Em With Kindness
3. Hands To Myself
4. Same Old Love
5. Sober
6. Good For You
7. Camouflage
8. Me & the Rhythm
9. Survivors
10. Body Heat
11. Rise

En julio del 2013, Selena Gomez sacó a la venta su primer álbum como solista. En un año con excelente material (ARTPOP de Gaga, Closer to the Truth de Cher, Days Are Gone de HAIM o The Electric Lady de Janelle Monáe), Stars Dance se convirtió, sin lugar a dudas, en mi disco del año.
Fue un LP sin pretensiones, donde el electropop, la EDM y el dubstep se mechaban con el R&B y que estaba lleno de material para darlo todo.

Dos después llega Revival, su primer álbum en Interscope y que fue escrito después de haber cancelado una gira mundial por problemas graves de salud. Se nota mucho la ganas de querer despegarse del material editado en su última discográfica (Hollywood Records, de la que se fue editando un grandes éxitos para poder finalizar su contrato) y la supuesta nueva confianza en sí misma que Selena dice haber encontrado en estos últimos años.
El álbum abre con el tema homónimo que, junto con “Kill Em With Kindness”, tienen toques que parecen haber sido sacados de Speak for Yourself, ese gran álbum de Imogen Heap. Y quizás eso a lo que sus productores apuntaron, considerando que estuvo colaborando con Taylor Swift (BFF de Selenita) en “Clean”, el mejor tema de ese discazo que es 1989.

El resto del disco sigue en esa línea, un pop suave, sensual y tranquilo, en el que Selena parece susurrar más que cantar y que se parece bastante a lo que hacen las indie del momento. La excepción es “Body Heat”, un tema extraño que parece una mezcla de un single de INNA con cualquier tema del verano de Major Lazer.

Se destacan en su versión regular “Hands to Myself”, obra del famoso productor sueco Max Martin; “Good For You”, el single principal que resume a la perfección las intenciones del álbum; y “My & the Rhythm”, mi favorita.

Revival, pese a los contrastes que se pueden marcar con Stars Dance, no deja de ser un disco bastante bueno si aceptamos que no quiere imitar el sonido con el que se venía asociando a Selena, sino que la deja explorar y explotar su voz de otra manera.
Más digno para tomar algo en un bar con luces tenues que para explotar en una pista de baile, se deja disfrutar y creo que es uno de esos materiales que se disfrutan más con el tiempo. Y con una copa en la mano.

Variety

A veces es más difícil hablar de lo que más amamos, por la conexión que sentimos, por el respeto que le tenemos. Por eso va a ser tan difícil hablar de Tokyo Jihen. Pero sabía que este día finalmente llegaría, así que me aventuro y espero lo mejor. Desde ya pido disculpas por la extensión pero no quería dejar nada de lado.

Variety (2007) es su tercer disco de estudio y está compuesto principalmente por demos hechos por tres de los miembros de la banda, excepto de Shiina Ringo (que sí se encargó de las letras de la mayoría de los temas) y Toshiki Hata (baterista). La falta del toque musical de Ringo se nota a lo largo de todo el trabajo.

Ramp es un comienzo sutil y con un ritmo simpático, tal vez poco apropiado para empezar un disco. Me hubiera gustado algo más fuerte pero ¿quién soy yo para discutirle algo a ellos?

Mirror ball es un tema puramente Ukigumo (guitarrista), tan característico de él, tan inclasificable, tan disfrutable, hasta bailable si le ponemos la onda suficiente. Le sigue Kingyo no Hako, con un estribillo más emocional si se quiere, en el que podemos sentir que Ringo está en su elemento, algo que Ichiyo Izawa (tecladista) suele lograr con sus composiciones.

Otro tema poderoso de Variety es Fukushu, donde trabajan un rock más bien tradicional y oscuro. Siguiendo esa misma línea pero más animado, tenemos Tsukigime Hime, que al final tiene un ¿homenaje? ¿choreo? a Ray Manzarek, tecladista de The Doors. Le sienta muy bien al tema, por cierto. También dentro de los temas más rockeros está Sake to Geko, donde podemos escuchar la peculiar voz de Ringo romperse de un modo divino, como uno espera que se rompa.

Seiji Kameda (bajista) llega con Shiseikatsu, la balada sentimental del disco, como nos tienen acostumbrados. No sólo es la única balada sino que es el único tema compuesto por él y basta con su sola presencia para otorgarle dulzura al tracklist.

OSCA, el primer single que salió de Variety, es un rock pegadizo, lleno de personalidad y que en vivo estalla. Es, sin duda, un gran momento del tracklist, de esos que te da ganas de mover la patita al ritmo. O la cabeza. O ambas. Especialmente desde ese espectacular solo de bajo, donde todo es fiesta.

Le sigue Kuroneko-do, una explosiva canción, con solos de guitarra geniales y coros que le dan ese aire circense que siempre es tan bienvenido.

El estribillo de Bo Tomin convierte un tema que bien podría haber sido considerado como música de ascensor y le da un toque interesante. Luego, SSAW, con las vocales de Ichiyo, presenta un final con una melodía agradable.

El momento más hermoso del disco llega con Killer tune que, como bien indica el título, es un TEMAZO, un quilombo hermoso. Disculpen la emoción y las mayúsculas, porque hay pocas maneras de definir a este pedazo de cielo sin caer en cursilerías o fanatismos. Es un tema en el que todos los miembros de la banda de lucen por igual, algo que no todos los grupos pueden lograr. Es increíble que estemos escuchando sólo cuatro insturmentos y una voz, todos on point. Cuando Ringo sugirió titularlo de esa manera lo hizo por una razón. No hay mucho más que agregar, que la segunda estrofa y el segundo estribillo no digan por mí.

Después de la locura que fue Killer tune, Metro llega como un cierre tranquilo, con un bajo algo funk y un estribillo de esos que te quedan dando vuelta en la cabeza durante un rato después de que lo escuchás.

Variety es Tokyo Jihen sin Ringo, lo cual no es una mala cosa, ya que permite a los miembros que decidieron escribir para él la oportunidad de brillar como compositores. Un disco esencial para cualquiera al que le guste el rock. Bah, como cualquier disco de Tokyo Jihen.

  1. Ranpu (ランプ)
  2. Miraa Booru (ミラーボール)
    03. Kingyo no Hako (金魚の箱)
  3. Shiseikatsu (私生活)
  4. OSCA (オスカ)
  5. Kuroneko-dou (黒猫道)
  6. Fukushuu (復讐)
  7. Bou Tomin (某都民)
  8. SSAW
  9. Tukigime Hime (月極姫)
  10. Sake to Geko (酒と下戸)
  11. Killer tune (キラーチューン)
  12. Metoro (メトロ)

Pagans In Vegas

Pagans In Vegas

Tracklist:

  1. “Lie Lie Lie”
  2. “Fortunes”
  3. “The Shade”
  4. “Celebrate”
  5. “Cascades”
  6. “For Kicks”
  7. “Too Bad, So Sad”
  8. “Other Side”
  9. “Blind Valentine”
  10. “The Governess”
  11. “The Face, Part I”
  12. “The Face, Part II”

En 1999, Emily Haines y James Shaw formaron un dúo llamado Mainstream y lanzaron un EP homónimo con canciones downtempo. Ese dúo terminaría convirtiéndose en Metric y, con la llegada de Joshua Winstead y Joules Scott-Key, se convertiría en una de las más conocidas y aclamadas de la escena independiente canadiense.
Con el pasar de los discos, su sonido fue cambiando –  se fue complejizando y, aunque los sintetizadores no fueron dejados de lado, las guitarras fueron ocupando un mayor protagonismo. No es extraño entonces que la crítica le atribuya a la banda los géneros de “New Wave”, “Synthpop” o “Indie Rock”.

Y así llegamos al nuevo álbum de la banda. Teniendo en cuenta que es justamente ese matrimonio entre rock y electrónica lo que hace a la esencia de la banda, sus dos caras, Pagans In Vegas es la primera parte de dos álbumes muy diferentes – éste tiene canciones en las que no se escuchan bajos, guitarras o baterías y el próximo, conocido actualmente como LP7, prescindirá de sintetizadores y electrónicas.

Emily describe a este álbum como “un regalo, una carga, una cápsula del tiempo, un escape, una alarma, una pregunta y una llamada telefónica sin respuesta, ‘dejá el mensaje después del tono”. Haines se refiere a una de las frases más utilizadas en la promoción del disco, “Acompañanos en un viaje hacia atrás hacia el futuro de la música”, que se complementa con la línea gratuita 1-844-66METRIC en la cual, parodiando los infomerciales de la madrugada en los que uno se cuelga cuando ya no hay nada para ver, se pueden escuchar diferentes mensajes sobre todo su trabajo discográfico y el contexto sociohistórico en el que se escribieron.
Y todo termina de encajar, pues Pagans In Vegas es, honestamente, un trabajo que toma lo mejor de Metric y le da una vueltita de tuerca, lo eleva. Un álbum en el que entre los nuevos sonidos se pueden rastrear algunos que nos traen a la mente himnos de la banda, como “Hustle Rose” o “Poster of a Girl”, unidos con bases sacadas de lo mejor de los 80 – no por nada la Banda dice que Depeche Mode, The Cure, Joy Division, New Order y Kraftwerk son los grupos a los que se hace referencia en este álbum.

La canción que funciona como columna vertebral del disco, y que quizás es la más diferente a todo lo que hicieron hasta ahora, es “Cascades”, una preciosura de sintetizadores y vocoder que hipnotiza desde la primera vez que se escucha. Pero en mi opinión, lo mejorcito del disco se encuentra en “Fortunes”, algo parecido a una amalgama de dos canciones completamente diferentes que termina funcionando muy bien y cuyos sintetizadores del final, citando a Emily, provocan un sentimiento que no se puede describir con palabras.

“The Shade”, corte de difusión principal, se reconcilia un poco más con las guitarras y la percusión, pero la veta rockera de la banda se aprecia en “Lie Lie Lie” y “Too Bad, So Sad”, que podrían tranquilamente pertenecer al aclamado Live It Out.

Otras joyitas del disco son “For Kicks”, canción sobre las consecuencias de nuestras acciones que pronostico que será dedicada ante más de un traspiés emocional, “Other Side”, en la que Jimmy toma el rol de voz principal (supuestamente el LP7 va a tener más canciones de este tipo), “Blind Valentine” y “The Governess”, una canción medio-tiempo en la que se escucha el lema oficial del disco: “When there was a wilderness, we wandered wild and free” – mientras el mundo se parece cada vez más a un casino global, a un lugar caótico y ensordecedor donde las luces siempre son demasiado brillantes y todo el mundo quiere ganar a toda costa, seguimos siendo paganos de corazón.

Pagans In Vegas termina con dos temas instrumentales, “The Face Part I” y “The Face Part II”, en los que los sintetizadores y la batería le van dejando progresivamente, con un tono de espera y un mensaje de contestador mediante, el lugar a un sonido ambient que evoca a ese Mainstream EP, cuando la banda todavía no era una banda. ¿Existe una mejor manera de cerrar y sintetizar este “viaje hacia atrás al futuro de la música”? No lo creo.

Lion Heart

Lion Heart

Estuve esperando mucho tiempo a que Girls’ Generation (o SNSD, como prefieran) tuviera un disco coreano así, sin estar colmado de baladas innecesarias y con buenos temas en general. Algunos dirán Oh! pero algunos temas, al menos para mí, hacen agua (cof cof Stick Wit U cof cof).

Lion Heart es el quinto disco de estudio coreano y por primera vez en mucho tiempo me siento a gusto con el tracklist completo. También es el primero sin Jessica, pero vamos a dejar ese aspecto a un lado.

El tema que le da nombre al disco es retro, cute y lleno de alegría, con una coreografía divertida. Al principio me costaba engancharme pero al final fue conquistada por completo.

You Think es otro de los temas promocionales con video. En él ltenemos mucho bling, mucho brillo, mucha actitud avasallante. Tiene todo para ser uno de los temas memorables de SNSD (“Boy, you ain’t cooler than me, nah”, así me gusta). Vocalmente se lucen todas, cantando o rapeando.

PARTY salió previamente como single y es un tema puramente soshi: veraniego, muy divertido y juguetón, cute sin llegar a ser totalmente azucarado (como Gee, por ejemplo). En el video podemos ver el pelo quemado de Taeyeon, detalle nada menor para los que disfrutan ver rastros de humanidad en sus idols. Ahora en serio, ¿cómo pudieron permitir que se viera así? No lo entiendo.

One afternoon y Talk Talk son dlas dos únicas baladas, ambas muy buenas y distintas entre sí. La primera recuerda a Day by Day y tiene delicados toques latinos sin caer en lugares comunes (de hecho, dicen dos palabras en español: “¿Cómo estás?”, una elección un tanto rara). Talk Talk es más bien un tema downtempo más que una balada propiamente dicha, si se quiere. Es un track relajante dentro de un disco lleno de temas uptempo.

Show Girls es un tema con una big band y aires de cabaret. Lo más interesante es el pre estribillo ya que, en sí, el estribillo resulta un tanto insuficiente y vocalmente no les sienta bien.

Fire Alarm es una especie de Europa con más carácter, con un bajo hermoso. Green Light tiene un comienzo bastante similar al de PARTY y tiene el ambiente festivo del mismo. Paradise podría fácilmente pertenecer a alguno de sus discos japoneses, por el estilo elegante y chic que supieron mostrar en ellos.

Check es el lado B del single PARTY y funciona bien de esa manera. Es un buen tema pero muy lado B. Ideal para escucharlo cuando te preparás para salir. Sign, por su parte, es bastante olvidable. Me recuerda un poco a OSCAR, por ser un tema que promete mucho pero que queda a la mitad. Especialmente por ese bridge instrumental, que deja bastante que desear. No es que sea un mal tema pero no es memorable.

Por último, Bump it comienza como lo que podría ser una balada (ya en ese punto, se me hizo un nudo en el estómago) hasta que “I need my girls for this”. Cumple con su función de cierre perfecto para un buen disco.

Lion Heart es una muestra más de que SNSD se merece su título de “Korea’s top girl group”, no sólo por la manera en que son manejadas y producidas sino también por los talentos individuales. Antes podían cuestionarse pero hoy en día ya no cabe duda de que están donde tienen que estar.

Después de la Tierra Media, de los hechiceros, el mundo mágico y sus criaturas, de los vampiros y los hombres lobo, ha llegado la nueva plaga en la ficción para jóvenes adultos – la ciencia ficción distópica. Parece que todo el mundo y su hermana están escribiendo historias sobre un futuro en el cual, por tal o cual motivo, la humanidad se encuentra esclavizada o estratificada después de alguna suerte de evento apocalíptico de dimensiones globales.

Red Rising

Red Rising

Una de los últimos ruidos de la literatura para jóvenes adultos es la trilogía Red Rising (Amanecer Rojo). Con cientos de miles de ejemplares vendidos y con un acuerdo de siete cifras con Universal para desarrollar sus películas, Pierce Brown ha cosechado decenas de buenas críticas y entrado a la lista de bestsellers del New York Times. Habiéndose publicado dos de sus libros – Red Rising y Golden Son -, se espera el cierre de la trilogía, Morning Star, para el segundo trimestre del 2016.

¿Pero de qué va el libro? (Nota: Como ahora la gente necesita que le aclaren que una reseña usualmente contienen “spoilers”, comento que a continuación se discutirán detalles de la trama). Los críticos lo describen con frases como “La mezcla de Los Juegos del Hambre y Game of Thrones” o “Ender, Katniss y ahora Darrow”. Ni.
La premisa es sencilla – luego de que la Tierra dijera “No más”, la humanidad se ha expandido a lo largo del Sistema Solar y, para poder colonizar, ha dividido a la sociedad en castas modificadas genéticamente. A cada casta le corresponde un color, y cada color representa una función específica en la división social del trabajo. Nuestro protagonista, Darrow, es miembro de los Rojos, mineros del escalón más bajo de la sociedad que viven en colonias bajo la superficie de Marte y que se dedican a extraer el mineral necesario para el proceso de terraformación que, supuestamente, permitirá hacer habitable al planeta.
Luego de una serie de eventos y de la aparición de un grupo terrorista X, el joven descubre que Marte hace rato que se volvió habitable, que el resto de los colores, liderados por los Dorados (fuertes, bellos, rápidos, perfectos, etc, etc, etc), vive entre lujos en ciudades rodeadas por valles, montañas, y bosques. En busca de venganza por la muerte de su esposa, su tarea en el grupo terrorista será infiltrarse entre los líderes de la sociedad y hacerla caer desde adentro. Para eso, atraviesa un proceso de modificación corporal que lo convierte en uno de sus enemigos y entra a la Academia, una suerte de Juegos del Hambre para descubrir y formar política y militarmente a la crème de la crème.

No se engañen – el libro no es una obra maestra. No sé dónde está toda la “estrategia militar” que ven los críticos, porque el libro falla donde lo hacen la mayoría de los dedicados a este género – parece un resumen colgado en Wikipedia. Todo sucede muy rápido, hay pocos detalles o pasa por arte de magia. Hay mucha más casualidad que causalidad. El desarrollo de personajes es ínfimo, las emociones del personaje son chistosas. Los giros argumentales no sorprenden mucho y se ven a kilómetros de distancia.

Los orígenes de esta sociedad y su organización, lo que en mi opinión podría ser lo más rico del libro, se desarrollan muy poco y hay que recurrir a la página oficial del libro para terminar de entender un poco.
Los personajes utilizan distintos sociolectos según el “nivel de sus colores”, estando el más alto plagado de palabras grandilocuentes y referencias constantes a griegos y romanos que parecen sacadas de los sueños de los intelectualoides. Me causan diarrea.

Pero lo peor de todo, lo que más me molestó mientras lo leía, es el nivel de misoginia que hay en el escrito. Los personajes femeninos (salvo el interés amoroso del protagonista, que termina siendo capturada y rescatada, por supuesto, y alguna que otra guerrera) están de relleno, son débiles, torpes y terminan, casi siempre, violadas. Darrow detesta que el “hombre ceda ante sus instintos animales” y termina ejecutando a un violador, pero perdonando a otro para no perder a su ejército.
Además, se repiten constantemente frases que asocian lo femenino con lo débil y lo inútil, y todos los hombres que no se hallan a la altura de las circunstancias son tildados de afeminados. Incluso la risa de un personaje irrita porque es “algo femenina”.
Y considerando que todo está narrado por el protagonista del libro, no estamos frente a una crítica de cómo los Dorados se comportan, porque se mezclan las reflexiones propias con las ajenas (aunque, nobleza obliga, Darrow expresa algunas veces que no sabe si sigue siendo el de siempre o si ya es parte de ellos).
Pero, ¿qué podemos esperar de alguien que pone al Ender’s Game de Orson Scott Card como una de sus inspiraciones?

Red Rising es un libro que sirve para pasar el rato, pero que puede causarles un par de dolores de cabeza. Con el potencial para desarrollar un universo mucho más rico y complejo que el de otras sagas (como Divergente, no la lean), se queda a mitad de camino, al menos en esta primera entrega. Navegando por Goodreads y otros sitios de lectores, me encontré con opiniones parecidas a las mías, pero que comentan que en el segundo libro, la cosa cambia. Aparentemente, el autor se redime y disminuye el nivel de basura patriarcal. Tendré que leerlo para creerlo.