RADIO ONSEN EUTOPIA

RADIO ONSEN EUTOPIA de Etsuko Yakushimaru contiene temas que fueron grabados en vivo el 25 de diciembre de 2012 por la radio NHK-FM, junto a otros que no llegaron a ser emitidos en vivo. Dicho así suena algo muy simple, y lo es, pero es mucho más que eso. Es Yakushimaru en su mejor estado: misteriosa, talentosa y única, como siempre.

Comienza con Noruniru, uno de los dos temas que compuso para el anime Mawaru Penguindrum, una odisea en la que demuestra por qué es una de las compositoras más destacadas de su generación. Lo mismo sucede con Shounen yo Ware ni Kaere, también hecho para el mismo anime, donde deja bien en claro que no sólo está para pequeñas cosas (como Koi Suru Niwatori, una pieza adorable). En definitiva, el mejor tema del disco y, tal vez, de toda su discografía hasta el momento (queda esperar que se supere).

Otras dos canciones para anime, en este caso Arakawa under the bridge, son Venus to Jesus y COSMOS vs ALIEN, ambas justamente alineadas una detrás de la otra. Ambas con arreglos mucho más interesantes que los de su versión en estudio, especialmente la última, con un final muy post-rock. En la misma línea que estos dos temas, Tokimeki Hacker presenta el costado más tierno y juguetón de Etsuko, sólo comparable con Metropolitan Museum.

El momento de tranquilidad llega con Cabbage UFO y Kitakaze Kozou no Kantarou, en la que Yakushimaru canta sólo acompañada por una guitarra. Luego, Yamiyami, con una atmósfera circense, le devuelve el ánimo al disco.
No podía faltar el rock con el que se hizo conocida con Soutaiseiriron (la banda a la que pertenece) con Raja Maharaja.

Como final, Etsuko propone un viaje por un Lonely Planet, en una de sus composiciones más inspiradas -y extensas-, otra fusión del pop con el post-rock. Una maravilla, en síntesis.

Vale la pena recordar que ni Etsuko Yakushimaru ni Soutaiseiriron tienen una gran interacción con su público. Eso incluye recitales distantes y nada de fotografías, mucho menos filmaciones de los mismos, así que tener la posibilidad de escucharla en acción en una bendición para todos lo que apreciamos su trabajo. Y ella nos devuelve esto ofreciendo un buen producto, lleno de pasión, simple y, sobre todo, excelente.

 
1. Noruniru
2. Koi Suru Niwatori
3. Venus to Jesus
4. COSMOS vs ALIEN
5. Kitakaze Kozou no Kantarou
6. Yamiyami
7. Shounen yo Ware ni Kaere
8. Cabbage UFO
9. Raja Maharaja
10. Tokimeki Hacker
11. Metropolitan Museum
12. Lonely Planet

Revival (Portada regular)

Revival (Portada regular)

1. Revival
2. Kill Em With Kindness
3. Hands To Myself
4. Same Old Love
5. Sober
6. Good For You
7. Camouflage
8. Me & the Rhythm
9. Survivors
10. Body Heat
11. Rise

En julio del 2013, Selena Gomez sacó a la venta su primer álbum como solista. En un año con excelente material (ARTPOP de Gaga, Closer to the Truth de Cher, Days Are Gone de HAIM o The Electric Lady de Janelle Monáe), Stars Dance se convirtió, sin lugar a dudas, en mi disco del año.
Fue un LP sin pretensiones, donde el electropop, la EDM y el dubstep se mechaban con el R&B y que estaba lleno de material para darlo todo.

Dos después llega Revival, su primer álbum en Interscope y que fue escrito después de haber cancelado una gira mundial por problemas graves de salud. Se nota mucho la ganas de querer despegarse del material editado en su última discográfica (Hollywood Records, de la que se fue editando un grandes éxitos para poder finalizar su contrato) y la supuesta nueva confianza en sí misma que Selena dice haber encontrado en estos últimos años.
El álbum abre con el tema homónimo que, junto con “Kill Em With Kindness”, tienen toques que parecen haber sido sacados de Speak for Yourself, ese gran álbum de Imogen Heap. Y quizás eso a lo que sus productores apuntaron, considerando que estuvo colaborando con Taylor Swift (BFF de Selenita) en “Clean”, el mejor tema de ese discazo que es 1989.

El resto del disco sigue en esa línea, un pop suave, sensual y tranquilo, en el que Selena parece susurrar más que cantar y que se parece bastante a lo que hacen las indie del momento. La excepción es “Body Heat”, un tema extraño que parece una mezcla de un single de INNA con cualquier tema del verano de Major Lazer.

Se destacan en su versión regular “Hands to Myself”, obra del famoso productor sueco Max Martin; “Good For You”, el single principal que resume a la perfección las intenciones del álbum; y “My & the Rhythm”, mi favorita.

Revival, pese a los contrastes que se pueden marcar con Stars Dance, no deja de ser un disco bastante bueno si aceptamos que no quiere imitar el sonido con el que se venía asociando a Selena, sino que la deja explorar y explotar su voz de otra manera.
Más digno para tomar algo en un bar con luces tenues que para explotar en una pista de baile, se deja disfrutar y creo que es uno de esos materiales que se disfrutan más con el tiempo. Y con una copa en la mano.

Variety

A veces es más difícil hablar de lo que más amamos, por la conexión que sentimos, por el respeto que le tenemos. Por eso va a ser tan difícil hablar de Tokyo Jihen. Pero sabía que este día finalmente llegaría, así que me aventuro y espero lo mejor. Desde ya pido disculpas por la extensión pero no quería dejar nada de lado.

Variety (2007) es su tercer disco de estudio y está compuesto principalmente por demos hechos por tres de los miembros de la banda, excepto de Shiina Ringo (que sí se encargó de las letras de la mayoría de los temas) y Toshiki Hata (baterista). La falta del toque musical de Ringo se nota a lo largo de todo el trabajo.

Ramp es un comienzo sutil y con un ritmo simpático, tal vez poco apropiado para empezar un disco. Me hubiera gustado algo más fuerte pero ¿quién soy yo para discutirle algo a ellos?

Mirror ball es un tema puramente Ukigumo (guitarrista), tan característico de él, tan inclasificable, tan disfrutable, hasta bailable si le ponemos la onda suficiente. Le sigue Kingyo no Hako, con un estribillo más emocional si se quiere, en el que podemos sentir que Ringo está en su elemento, algo que Ichiyo Izawa (tecladista) suele lograr con sus composiciones.

Otro tema poderoso de Variety es Fukushu, donde trabajan un rock más bien tradicional y oscuro. Siguiendo esa misma línea pero más animado, tenemos Tsukigime Hime, que al final tiene un ¿homenaje? ¿choreo? a Ray Manzarek, tecladista de The Doors. Le sienta muy bien al tema, por cierto. También dentro de los temas más rockeros está Sake to Geko, donde podemos escuchar la peculiar voz de Ringo romperse de un modo divino, como uno espera que se rompa.

Seiji Kameda (bajista) llega con Shiseikatsu, la balada sentimental del disco, como nos tienen acostumbrados. No sólo es la única balada sino que es el único tema compuesto por él y basta con su sola presencia para otorgarle dulzura al tracklist.

OSCA, el primer single que salió de Variety, es un rock pegadizo, lleno de personalidad y que en vivo estalla. Es, sin duda, un gran momento del tracklist, de esos que te da ganas de mover la patita al ritmo. O la cabeza. O ambas. Especialmente desde ese espectacular solo de bajo, donde todo es fiesta.

Le sigue Kuroneko-do, una explosiva canción, con solos de guitarra geniales y coros que le dan ese aire circense que siempre es tan bienvenido.

El estribillo de Bo Tomin convierte un tema que bien podría haber sido considerado como música de ascensor y le da un toque interesante. Luego, SSAW, con las vocales de Ichiyo, presenta un final con una melodía agradable.

El momento más hermoso del disco llega con Killer tune que, como bien indica el título, es un TEMAZO, un quilombo hermoso. Disculpen la emoción y las mayúsculas, porque hay pocas maneras de definir a este pedazo de cielo sin caer en cursilerías o fanatismos. Es un tema en el que todos los miembros de la banda de lucen por igual, algo que no todos los grupos pueden lograr. Es increíble que estemos escuchando sólo cuatro insturmentos y una voz, todos on point. Cuando Ringo sugirió titularlo de esa manera lo hizo por una razón. No hay mucho más que agregar, que la segunda estrofa y el segundo estribillo no digan por mí.

Después de la locura que fue Killer tune, Metro llega como un cierre tranquilo, con un bajo algo funk y un estribillo de esos que te quedan dando vuelta en la cabeza durante un rato después de que lo escuchás.

Variety es Tokyo Jihen sin Ringo, lo cual no es una mala cosa, ya que permite a los miembros que decidieron escribir para él la oportunidad de brillar como compositores. Un disco esencial para cualquiera al que le guste el rock. Bah, como cualquier disco de Tokyo Jihen.

  1. Ranpu (ランプ)
  2. Miraa Booru (ミラーボール)
    03. Kingyo no Hako (金魚の箱)
  3. Shiseikatsu (私生活)
  4. OSCA (オスカ)
  5. Kuroneko-dou (黒猫道)
  6. Fukushuu (復讐)
  7. Bou Tomin (某都民)
  8. SSAW
  9. Tukigime Hime (月極姫)
  10. Sake to Geko (酒と下戸)
  11. Killer tune (キラーチューン)
  12. Metoro (メトロ)

Las idols están de moda en Japón. Las hay de todas formas y colores. En consecuencia, tenemos varias series de anime para explotar el tema. Hoy sólo voy a hablar de las dos que más me gustaro/llamaron mi atención.

 

Adelanto de la película

Adelanto de la película

Wake up, Girls! trata del camino que hace un grupo de idols del interior de Japón para conseguir el éxito y salvar a la empresa que las maneja, con todas las piedras en el camino que puedan encontrarse. A la sombra de I-1 Club (el AKB48 de la historia), se enfrentan a desafíos propios de un grupo novato. Se encarga bastante bien de mostrar el lado más realista y difícil de este tipo de trabajo y genera empatía con las protagonistas.

Visualmente sufre un gran problema: si bien los dibujos son muy lindos, las chicas tienen todas la misma cara. Según leí en otra crítica es un error frecuente del ilustrador.

Una parte importante de la serie es la música. Tachiagare, 7 girls war y Gokujo Smile se destacan por su estilo alegre, tan propio del pop idol.

Para diciembre de este año está planeado el estreno de su segunda película (siendo la primera un preludio de la serie). En esta nueva historia, veremos cómo siguen las chicas en su carrera hacia el Tokyo Dome (un tanto ambicioso, ¿no?)

 

La animación puede ser incómoda de ver por momentos

La animación puede ser incómoda de ver por momentos

La otra serie de la que voy a hablar es Love Live! School Idol Project, que empezó como un juego de ritmo (bastante adictivo, si tengo que ser sincera). La trama es simple: esta vez el objetivo no es salvar a una empresa sino a un colegio que, por falta de interés de un alumnado nuevo, tiene previsto cerrar. Pero hay 9 estudiantes que no permitirán que eso suceda y forman un grupo idol para centrar la atención en la institución y que nuevas alumnas se inscriban. ¿Lo lograrán? ¿Qué creen?

Estéticamente es muy simpático, los personajes son los mismos que los del juego pero más desarrollados. El eje de la primera temporada se centra en Kousaka Honoka (la protagonista decidida a ayudar al colegio pese a su torpeza) y Ayase Eli (la presidente del consejo escolar que no estaba dispuesta aceptar la idea del grupo idol). Sin embargo, más allá de mi favoritismo por Kotori Minami, es Yazawa Nico el personaje más memorable, ya sea porque la ames o la odies. Su amor por las idols me recuerda mucho al que siento yo y tal vez sea por eso que me cae bien.
Eso sí, no pretendan encontrarse con nada extraordinario: tendrán lugares comunes a la orden del día. Y tal vez eso hace que sea tan entrañable.

La música, por último pero no menos importante, es un detalle sumamente interesante: algunos de los temas de los tantísimos que tiene µ’s son extrañamente buenos y tienen un efecto duradero, como soldier game, LONELIEST BABY y UNBALANCED LOVE, sólo para nombrar unos pocos (podría nombrar más pero me estoy resistiendo).

Con sus dos temporadas y una película, la historia se terminó y ahora van a estrenar una nueva serie llamada Love Live Sunshine!!, que tendrá nuevos personajes y, esperemos, una trama totalmente original.

Pagans In Vegas

Pagans In Vegas

Tracklist:

  1. “Lie Lie Lie”
  2. “Fortunes”
  3. “The Shade”
  4. “Celebrate”
  5. “Cascades”
  6. “For Kicks”
  7. “Too Bad, So Sad”
  8. “Other Side”
  9. “Blind Valentine”
  10. “The Governess”
  11. “The Face, Part I”
  12. “The Face, Part II”

En 1999, Emily Haines y James Shaw formaron un dúo llamado Mainstream y lanzaron un EP homónimo con canciones downtempo. Ese dúo terminaría convirtiéndose en Metric y, con la llegada de Joshua Winstead y Joules Scott-Key, se convertiría en una de las más conocidas y aclamadas de la escena independiente canadiense.
Con el pasar de los discos, su sonido fue cambiando –  se fue complejizando y, aunque los sintetizadores no fueron dejados de lado, las guitarras fueron ocupando un mayor protagonismo. No es extraño entonces que la crítica le atribuya a la banda los géneros de “New Wave”, “Synthpop” o “Indie Rock”.

Y así llegamos al nuevo álbum de la banda. Teniendo en cuenta que es justamente ese matrimonio entre rock y electrónica lo que hace a la esencia de la banda, sus dos caras, Pagans In Vegas es la primera parte de dos álbumes muy diferentes – éste tiene canciones en las que no se escuchan bajos, guitarras o baterías y el próximo, conocido actualmente como LP7, prescindirá de sintetizadores y electrónicas.

Emily describe a este álbum como “un regalo, una carga, una cápsula del tiempo, un escape, una alarma, una pregunta y una llamada telefónica sin respuesta, ‘dejá el mensaje después del tono”. Haines se refiere a una de las frases más utilizadas en la promoción del disco, “Acompañanos en un viaje hacia atrás hacia el futuro de la música”, que se complementa con la línea gratuita 1-844-66METRIC en la cual, parodiando los infomerciales de la madrugada en los que uno se cuelga cuando ya no hay nada para ver, se pueden escuchar diferentes mensajes sobre todo su trabajo discográfico y el contexto sociohistórico en el que se escribieron.
Y todo termina de encajar, pues Pagans In Vegas es, honestamente, un trabajo que toma lo mejor de Metric y le da una vueltita de tuerca, lo eleva. Un álbum en el que entre los nuevos sonidos se pueden rastrear algunos que nos traen a la mente himnos de la banda, como “Hustle Rose” o “Poster of a Girl”, unidos con bases sacadas de lo mejor de los 80 – no por nada la Banda dice que Depeche Mode, The Cure, Joy Division, New Order y Kraftwerk son los grupos a los que se hace referencia en este álbum.

La canción que funciona como columna vertebral del disco, y que quizás es la más diferente a todo lo que hicieron hasta ahora, es “Cascades”, una preciosura de sintetizadores y vocoder que hipnotiza desde la primera vez que se escucha. Pero en mi opinión, lo mejorcito del disco se encuentra en “Fortunes”, algo parecido a una amalgama de dos canciones completamente diferentes que termina funcionando muy bien y cuyos sintetizadores del final, citando a Emily, provocan un sentimiento que no se puede describir con palabras.

“The Shade”, corte de difusión principal, se reconcilia un poco más con las guitarras y la percusión, pero la veta rockera de la banda se aprecia en “Lie Lie Lie” y “Too Bad, So Sad”, que podrían tranquilamente pertenecer al aclamado Live It Out.

Otras joyitas del disco son “For Kicks”, canción sobre las consecuencias de nuestras acciones que pronostico que será dedicada ante más de un traspiés emocional, “Other Side”, en la que Jimmy toma el rol de voz principal (supuestamente el LP7 va a tener más canciones de este tipo), “Blind Valentine” y “The Governess”, una canción medio-tiempo en la que se escucha el lema oficial del disco: “When there was a wilderness, we wandered wild and free” – mientras el mundo se parece cada vez más a un casino global, a un lugar caótico y ensordecedor donde las luces siempre son demasiado brillantes y todo el mundo quiere ganar a toda costa, seguimos siendo paganos de corazón.

Pagans In Vegas termina con dos temas instrumentales, “The Face Part I” y “The Face Part II”, en los que los sintetizadores y la batería le van dejando progresivamente, con un tono de espera y un mensaje de contestador mediante, el lugar a un sonido ambient que evoca a ese Mainstream EP, cuando la banda todavía no era una banda. ¿Existe una mejor manera de cerrar y sintetizar este “viaje hacia atrás al futuro de la música”? No lo creo.